12 de abril de 2016

MI PADRE

Hoy hace años que mi padre murió. Nunca he escrito nada de ellos porque, los tengo tan presentes, que me cuesta hablar en pasado de lo que me sigue rodeando.
Mi padre fue culto, lector incansable (hasta que la ceguera le cercenó la última parte de su vida), inquieto, fantasioso, cariñoso a su manera, loco por el silencio, amante de la música rusa a todo volumen, y víctima de las guerras que invadieron su juventud y condicionaron la madurez que compartió con todos nosotros.
En su vida hubo tales acontecimientos, que ando tentada de escribirla, pero la recreación de los escenarios que la contienen no me permite navegar por aguas seguras, y cualquiera pensaría que invento cosas que me hubiera gustado que pasaran, (que realmente pasaron), y que no se pueden ya recontar.
Recuerdo cosas de mi infancia adorables con él, viajes en el coche a Valladolid que duraban doce horas, su llegada en bicicleta a la casa donde veraneábamos empapado en sudor, las compras monstruosas de materiales de construcción para levantar una pared porque a su entender le salía más barato el saco de cemento si compraba 500 que los 10 que necesitaba, su seria celebración de los carnavales colocándose la americana al revés y nada más, el empeño inútil con la informática, su gusto por las galletas María, el orden del lavavajillas, su amor por las herramientas y las ferreterías ... esas cosas pequeñas que me asaltan el recuerdo a todas horas, mientras enredo por casa, trasiego en el jardín o rebusco entre los libros justo el que me falta.
Muevo las manos, apoyo los brazos en la tripa, camino firmemente, recuerdo mundos lejanos y vividos en soledad ... me parezco tanto a él, que no puedo olvidarlo.
Fue tan genial, tan único e irrepetible, que tuvo como animal de compañía un oso que se llamaba Sil, hasta que un machito, estando el oso en su jaula, lo mató de un tiro. Nunca lo olvidó.
Te queremos padre.



2 comentarios:

Andrea M dijo...

Un abuelo excepcional <3

Juan Muro dijo...

Ay, Muro, ay!