29 de septiembre de 2018

PERDIDOS


Se supone que los que mandan deben saber qué hacen, pero a las pruebas nos remitimos: no tienen ni idea, y esa inseguridad nos provoca un malestar general en la población que, a pesar de lo que crean los iluminados, sólo aspira a vivir en paz y con la mayor tranquilidad posible.
            Si repaso las últimas noticias leo que la Iglesia se ha dedicado a poner a su nombre todo lo que siempre se ha creído que era de todos sin precisar en concreto de quién, pero que por el hecho de ser españoles podíamos presumir de ello, y autorizábamos a los administradores de los edificios, catedrales, mezquitas, parroquias, puestos de periódicos, solares con vistas al mar, paisajes o ruinas dignas, que pasaran la hucha para mantener los bienes y usarlos a mayor gloria de quien consideraran, sin imponerles ninguna otra obligación de comportamiento que no fuera la dignidad.
            Confiamos demasiado y nos creímos que era nuestro mientras se dedicaban a inscribir en los registros las cosas a su nombre, sin pagar por la propiedad.
            Nos dicen que vendemos armas de destrucción masiva y corbetas de guerra, y lo aceptamos en silencio porque de algo hay que vivir, y si nos dedicamos a fabricar armas mortíferas y todos estábamos de acuerdo en mantener esa producción como medio de vida, pues a callar en nombre de la mayoría; pero que nos digan que las armas que fabricamos no matan … en fin, es un poco desconcertante.
            Nos dicen que van a convocar elecciones inmediatamente y a los quince días nos dicen que no, que hasta 2.030 está previsto un programa que nadie conoce y pocos han votado. No quiero dudar de las buenas intenciones de quien se pronuncia con visión regeneradora y salvadora de un país que, bajo el criterio del manifestante, está hundido en la miseria, pero han de reconocer que tal cosa produce inquietud ante la distorsión de los hechos.
            Nos creímos que los impuestos no convenía tocarlos porque la clase media está desapareciendo, la asfixia es total, la economía se ralentiza, los bancos van a salir corriendo de la mano de las empresas, y la falta de buena gestión por parte de los poderes públicos de los ingresos del Estado ocasiona miedo en quien quiere invertir, pero es verdad que los van a subir sin medir las consecuencias, lo que de nuevo ocasiona miedo e inquietud ante la verdad o no de la medida.
            Nos dicen que van a cambiar la Constitución con urgencia, que van a hablar con los independentistas, que van a ¿qué? si a las dos horas cambian de opinión y matizan las declaraciones del propio que convoca rueda de prensa a bombo y platillo.
            Creo que estamos un poco perdidos, no sabemos a qué quedarnos, dónde quedamos los españoles a los que gobiernan sin consultarnos y tenemos la impresión de haber sido ninguneados y manipulados por los que ahora tienen voz, y atracados por los anteriores gobernantes.

            El panorama es desolador.

Publicado en HOY el 29-9-2018

29 de agosto de 2018

EL DRON





Cuando tenía las vacaciones preparadas me llegó una carta de Hacienda diciendo que no estaban de acuerdo con mis declaraciones, y que como consecuencia del desacuerdo me quedaba sin vacaciones durante mucho tiempo. Les rebatí con argumentos plausibles y me respondieron que aparentemente era verdad lo declarado, pero que como ellos querían vacaciones también, preferían decir que no se creían lo que estaban viendo, y que además yo tenía la obligación de hacerles el trabajo pidiendo facturas a mis proveedores chinos, obligando a los indios a que me escribieran en español, a los bancos que hicieran las transferencias como mandan ellos y a los que reciben los frutos de mi trabajo que me hagan certificados manifestando que me están agradecidos en tal o cual proporción para que los de Hacienda consideren las normas que les parece, hasta el límite que su nómina les permite, en medio de la aplicación de eso que se llama “productividad”. Como son grandes y yo no, me he aguantado.
            El IBI se ha disparatado de tal forma que creí que me facturaban por los Jardines Finzi Contini en lugar de por mi casa. Lo mismo. Argumentos, papeles, planos, el disparate de la subida y al final, a disfrutar de mi patio lleno de macetas que parece que tiene un valor inconmesurable. He aplazado el IBI hasta donde me han dejado y he bajado la cabeza y como tengo tendencia a ver el vaso lleno, me conformo con quedarme en casa y ahorro en gasolina, restaurantes, colas, cremas que me protejan del sol, caprichitos, hoteles, y reuniones con amigos. La verdad es que no ahorro nada, simplemente me quedo sin vacaciones por razón de los impuestos que no puedo afrontar, pero no conviene dramatizar. Mi patio está precioso, he invertido en un controlador de riego porque lo del agua es como si viniera bendecida por las tuberías, y en los momentos de sofoco insoportable a la hora de la siesta abro el controlador y me riego de cabeza a pies haciendo de la miseria virtud.
            Para que me resulte más cómodo, he decidido esta mañana que me iba a poner la manga riega en la pared atada con una cuerda y que me mojaba a placer sin otra preocupación que el chapoteo del perro en el charco, es decir: felicidad plena.
            Un moscardón ha empezado a merodear por el patio. Cada vez me parecía que iba más cercano resultando molesto y chirriante. Cuando me he dado cuenta era un dron, situado en mi trocito de cielo, haciendo ruido y vigilando mi adorable ducha de manga riega sobre silla de plástico en medio de plantas que sufren estrés hídrico por el asunto del ahorro.
            ¿Qué hago? No sé cómo justificar este placer del agua cuando me llegue el próximo requerimiento de Hacienda por ser feliz a pesar de ellos, la revisión del IBI por haber hecho crecer las plantas y con ello aumentar volúmenes, o la multa de tráfico por haber tenido la silla en medio del patio sin obedecer el código de la circulación.

            El dron me ha arruinado la mañana y el resto del verano. La foto me llega seguro y de nuevo, no me puedo defender.

Artículo publicado en el diario HOY . 29-8-2018.

6 de abril de 2018

¿QUÉ ESTÁN HACIENDO?

Señorías todas. Políticos todos de este país llamado España, ¿qué están haciendo con nosotros?
¿Hemos sido malos?, ¿hemos desobedecido?, ¿nos hemos alborotado en exceso para sus gustos?, ¿no estudiamos bastante?, ¿no nos acostamos a la hora que nos mandan?, ¿no trabajamos lo suficiente sin ilusión a cambio?, ¿qué estamos haciendo mal?, dígannoslo por favor y haremos lo posible por poner las cosas en su sitio y poder vivir en paz.
Si repasamos sus comportamientos, (algo en lo que no quiero caer porque es tan evidente que sería fácil), somos los ciudadanos una molestia apestosa para ustedes, que son los reyes del mambo. Les resultamos rastreros, insalubres, viejos, pedigüeños, cabezones, proclives a la charla, depredadores de sus posibles riquezas, con manías como la del comer todos los días, pesados con la cosa esa de la libertad para andar por la calle. Seres infectos que se empeñan en mantener un servicio público de salud en orden, gente que grita porque los que deberían defendernos, nos atacan. Nos consideran sospechosos de haber cometido la irregularidad de salir a la calle sin abrir la última notificación de Hacienda, sujetos a los que hay que alimentar con palos y zanahorias, o a los que hay que hablar mintiendo porque no somos lo suficientemente inteligentes para ustedes.
En lo peor de la especie nos están transformando con sus comportamientos. Nos mienten, nos roban, nos atacan sin piedad, nos vigilan sin motivo, nos asan a impuestos sin razón, no explican nada, hacen lo que les parece entre ustedes, pactan impunemente arruinarnos la vida, y nosotros a cambio ¿qué recibimos?: nada.
Así me siento.

3 de abril de 2018

ASMA ASSAD

II guerra mundial. Taringa.net. 






ASMA ASSAD
Es la esposa del actual presidente de Siria, el que ha desatado y mantenido durante siete años una guerra civil que le ha costado la vida a más de quinientos mil ciudadanos, ha echado de su casa a más de cinco millones de sirios, ha destruido el incalculable patrimonio que fue el origen de la humanidad civilizada, y presume de su país arrasado, de edificios humeantes, calles vacías y cadáveres esparcidos por el centro, los aledaños y los desiertos.
Si alguien se atreviera a contar la realidad y el porqué de esa guerra, nos llevaríamos las manos a la cabeza porque a lo mejor hubiera sido conveniente dejar en el poder al partido gobernante y tratar de dar educación a un pueblo que he conocido en primera persona en tiempos de paz, y eran receptivos a cualquier forma de conocimiento.
Pero, al margen de la política internacional, ¿qué pensará la esposa del actual presidente de Siria?, ¿qué pensará Asma Assad acerca de lo que ocurre en su país?, ¿qué vida llevará en medio de bombardeos que asesinan niños y dejan huérfanos a adolescentes que buscan a los padres en medio de las ruinas?, ¿va a la peluquería de palacio?, ¿recibe pedidos de ropa de alta costura desde Londres?, ¿pasea impertérrita por los jardines de su residencia?, ¿se alimenta de los excelsos productos que la cocina siria genera?, ¿bebe té a todas horas?, ¿lee novelas rosas?
En algún momento de mi vida he estado en residencias de presidentes de gobierno en medio de una guerra civil, y no me extraña que no quieran que la guerra se acabe, porque las escenas son de bacanales de comida y bebida, mientras la población se dejaba la vida en medio de bombardeos, ataques nocturnos o emboscadas asesinas, pero eran hombretones de rompe y rasga, decidiendo sobre plano por dónde deberían ir los ríos de sangre, y no se sabía si había esposas o no.
En este caso la esposa está y debe asentir a lo que ocurre, porque desde luego si hubiera estado en contra, la habían eliminado, y eso es lo que me apena.
¿Alguien puede creer que una señora con ese poder no hable?
A mí me cuesta.

23 de junio de 2017

RESPETO

Tengo la impresión, cada vez más acentuada, de que me faltan al respeto por activa y por pasiva. 
Cuando los políticos se suben al estrado nos tratan de "pesca fácil", "tramposos", "escapistas", "irresponsables al volante", "alcohólicos, drogadictos y descerebrados", "desobedientes", "incumplidores", "improductivos" y "desinteresados".
No soy nada de todo esto, pero como tendemos a la generalización, se nos mira con desprecio y desde lo alto del estrado nos escupen con sus ocurrencias lamentables con las que, haciendo tabla rasa, nos hacen sentir delincuentes.


https://www.flickr.com/photos/wiertz/8553028974/

No hablemos ya de los impuestos por todo, las multas de importes descabellados en relación con los salarios de los seres humanos que poblamos este país y trabajamos a fuerza de sangre y desmanes, la prepotencia de las fuerzas de seguridad, a las que se les ha proporcionado palabra de rey y frente a las que no hay posible recurso ante sus abusos; el desmadre de los ayuntamientos y diputaciones que, amparados en una ley de régimen local escandalosa, suben los IBIS, recalculan cuotas, quitan y ponen porcentajes, cuadran las recaudaciones con superávit y ¿para qué?. Para nada, porque yo trabajo el doble, sufro como nadie los acosos municipales porque opino libremente, me sacuden en el trabajo porque no obedezco órdenes delictivas y me echan encima inspecciones de Hacienda que amargan la vida con la excusa de la "diferencia de criterios", en la que mindundis sin otro afán que no sea la productividad en sus nóminas, se refugian, como si de burladeros frente a ovejas moribundas se tratara.
No me respetan, y yo a ellos sí, pero no sé hasta cuando.

2 de mayo de 2017

EL TIEMPO

Pasa de forma inexorable y casi no nos damos cuenta.
Contemplo asombrada cómo, los que lo tienen muy valorado económicamente, lo desprecian y arrastran allá por dónde van. Se insultan, amenazan, aseguran, comprometen y desmoronan ilusiones de los que contemplamos cada vez más enfurecidos que se pierden en cazar moscas, mientras los demás nos matamos para llegar a final de mes con la lengua fuera, y seguros de que si se nos para el despertador, nos cercenan la cuenta corriente previo insulto refugiado en miradas de reproche.
Cuando la honradez sea congénita, la razón y las discusiones sean ajustadas, los plazos respetados y las personas tratadas por igual, con la misma medida de tiempo, habremos avanzado y ese tiempo que  hoy nos falta, entonces sobrará.
Imagen del blog "La canción de la sirena"

De forma grandilocuente prometen que van a vigilar a los que mandan para que no roben, y me pregunto que mientras vigilan ¿dónde queda la razón para la que se les paga?. De manera escandalosa convocan a los ciudadanos a la calle para que griten por nada. Sabiendo que el tiempo no vuelve, dejan que pasen los días estando pendientes sistemas de educación, trasvases de agua, puesta en práctica de proyectos básicos o dotando a los ciudadanos de nervios de acero porque nada camina, todo tiene que esperar, nada se decide, todo es fruto de conversaciones que no se llevan a efecto y reuniones que acaban sólo ... en nada.
Necesitamos más tiempo libre para vivir, y nos lo tienen gastado en un vacío inexplicable. Es irritante. Pónganse a trabajar si quieren, pero no nos agoten con estupideces que sólo a ustedes interesan. Mi tiempo no está valorado por nadie, pero también se me acaba, y en éso es en lo único en lo que nos parecemos, dueños de mi vida.

4 de abril de 2017

EXTREMADURA

Es mi casa, donde he crecido y me he hecho persona, de donde no he salido sin la intención de volver siempre, el lugar que me ha enamorado, donde vivo por devoción y porque pocos lugares hay más hermosos en la faz de la tierra, vayas por donde vayas.
Extremadura, según el conocimiento popular, es dura, atrasada, sin comunicaciones, la última en todos los parámetros económicos, la que menos lee, la que menos sabe, la que menos tiene, la última en camas hospitalarias, la que más se despuebla, desde la que se emigra ancestralmente, en la que sólo ocurren tragedias y asesinatos decimonónicos, donde no hay trenes, tampoco líneas de autocares, donde no llega la fibra óptica, a los que más roban las eléctricas, donde los impuestos son los más altos de España, donde las pensiones son las más bajas, donde los salarios son de hambre... y todo es verdad.
¿Cómo no?
Hoy han presentado los presupuestos para el año 2017 en el Congreso y a Extremadura se le asigna el 17% menos que los años anteriores, donde el hambre fue el santo y seña y el cierre de empresas familiares el objetivo principal de los gobernantes, y la recaudación salvaje a fuerza de impuestos, inspecciones y multas irrevocables, la forma de financiación.
¿Quién nos defiende?, ¿dónde quedamos los ciudadanos?, ¿porqué somos distintos al resto del Estado?.
No entiendo nada, y menos aún cuando los que se dicen ricos, gobernantes y poderosos vienen a descansar a sus latifundios extremeños y a pensar en cómo hundir a los que mantienen sus paraísos terrenales a fuerza de sangre.

22 de marzo de 2017

CASI UN AÑO

Casi un año en silencio, no porque no haya tenido motivos para hablar, chillar, protestar, hacer reir o llorar, no. Ha sido por no dar la paliza con acontecimientos que me afectan especialmente y que a lo mejor pasan desapercibidos para los que me leen.
No ha sido fácil estar callada. Mantengo mi cuaderno de notas al día. Pego cualquier cosa impresa que se me cruza en el camino, esté mojada, arrugada o pisoteada, pero si es producto de la imaginación y el trabajo ajenos, me vale. Trazo sensaciones con letras a veces inteligibles y otras emborronadas, pero ahí quedan los testimonios de los días que pasan como si nada, y ese NADA me deja más mayor, menos ilusionada, más sorprendida, más desencantada, muy cansada, altamente irritable, más silenciosa, un punto solitaria, acaso más alejada y desde luego menos sabia.
Imagen del blog: www.soltandococesyrebuznos.com

Este casi último año no me ha sentado bien. La sociedad en general se ha podrido un poco, donde se pone el ojo sale la cárcel, la justicia ... no lo es tanto, los políticos no se corrigen, no importan los pobres lo más mínimo, ha desaparecido la sensatez y nos mienten desde cualquier lado.
Si me quedan ganas más adelante,seguiré escribiendo de desazones y alegrías. La realidad es que nada me consuela tanto como contar.

12 de mayo de 2016

LA GOTERA

Vivo en una casa antigua que está vieja.
El tejado es el original de la casa, y está hecho con un inmenso roble que la atraviesa de lado a lado haciendo el tronco las veces de cumbrera, y en las ramas que caen sobre los muros hay claveteadas tablas que soportan tejas de muchos años.
Como pueden imaginar, todos los años en verano se recorre el tejado con precaución porque considero que es un tesoro conservar aún esta estructura. Se suben, lo barren, reparan, ponen de nuevo tejas viejas, limpian las canales, refuerzan las cobijas que se hayan desplazado y arrancan las ramas de plantas que crecen porque los pájaros han depositado semillas en invierno que brotan en primavera.
Como todos los tejados de este porte, tiene goteras irreductibles. El que viene a recorrerlo le echa la culpa al del año anterior (siempre son los mismos, por cierto), y trata de convencerme de la necesidad de arrasar el tejado y aplicar nuevas técnicas de cemento, hormigón, rasillones, cámaras de aire, fibra de vidrio y nuevas tejas que darían un aspecto horroroso y digno de chillarle a todo el que pasara.
Le digo la verdad: no tengo dinero para tan magna obra, que no dudo que sería de enorme postín para su empresa, pero en el caso de tenerlo, no parece que sea mi prioridad ante lo sensato que es recorrerlo todos los años por un importe aceptable, y esa cosa que es la educación, que nos obliga a conservar para compartir la belleza heredada cuando llegue el futuro.
Este año llueve con dignidad y en cantidades que hacía mucho tiempo que no se veían por estos lares. A pesar de estar tranquila, de forma sorprendente ha salido la gotera irreductible, esa que hacía más de veinte años no asomaba entre las rendijas del cielo raso de mi salón, que es de yeso.
Una gota, otra y otra me han obligado a poner un cubo en el suelo, y me ha trasladado a otro tiempo, ese que creo que de alguna forma siempre vuelve.

12 de abril de 2016

MI PADRE

Hoy hace años que mi padre murió. Nunca he escrito nada de ellos porque, los tengo tan presentes, que me cuesta hablar en pasado de lo que me sigue rodeando.
Mi padre fue culto, lector incansable (hasta que la ceguera le cercenó la última parte de su vida), inquieto, fantasioso, cariñoso a su manera, loco por el silencio, amante de la música rusa a todo volumen, y víctima de las guerras que invadieron su juventud y condicionaron la madurez que compartió con todos nosotros.
En su vida hubo tales acontecimientos, que ando tentada de escribirla, pero la recreación de los escenarios que la contienen no me permite navegar por aguas seguras, y cualquiera pensaría que invento cosas que me hubiera gustado que pasaran, (que realmente pasaron), y que no se pueden ya recontar.
Recuerdo cosas de mi infancia adorables con él, viajes en el coche a Valladolid que duraban doce horas, su llegada en bicicleta a la casa donde veraneábamos empapado en sudor, las compras monstruosas de materiales de construcción para levantar una pared porque a su entender le salía más barato el saco de cemento si compraba 500 que los 10 que necesitaba, su seria celebración de los carnavales colocándose la americana al revés y nada más, el empeño inútil con la informática, su gusto por las galletas María, el orden del lavavajillas, su amor por las herramientas y las ferreterías ... esas cosas pequeñas que me asaltan el recuerdo a todas horas, mientras enredo por casa, trasiego en el jardín o rebusco entre los libros justo el que me falta.
Muevo las manos, apoyo los brazos en la tripa, camino firmemente, recuerdo mundos lejanos y vividos en soledad ... me parezco tanto a él, que no puedo olvidarlo.
Fue tan genial, tan único e irrepetible, que tuvo como animal de compañía un oso que se llamaba Sil, hasta que un machito, estando el oso en su jaula, lo mató de un tiro. Nunca lo olvidó.
Te queremos padre.



4 de abril de 2016

¿QUÉ NOS PASA?

Me cuesta trabajo comprender qué nos está pasando. ¿A qué viene tanto silencio? ¿Nos han atronado los medios, la excesiva información, la reiteración de la estupidez, los malos modos, la cansina demostración de que los que nos quieren gobernar no saben ni sumar? 
A mi alrededor muchos conocidos han dejado de ver la televisión, sólo leen las revistas semanales de los periódicos (excepto foto reportajes de tragedias), se entregan a correr para vivir más, se operan y me cuesta reconocerlos, juegan como posesos a rellenar crucigramas, pasean a los santos a hombros, descubren senderos previamente marcados y callan.
Callamos ante el horror del entorno, la gente asesinada en una guerra, las mujeres porque sí, los huérfanos abandonados, las catástrofes naturales y una lacerante corrupción que todo lo envuelve y amalgama porque parece que tenemos todos algo que callar.
No podemos seguir así. 

2 de febrero de 2016

LA HIEDRA

Pocas cosas en la vida me han creado tantos problemas como la hiedra. Sí, esa planta amable, preciosa, que brilla en cuanto la miras, que esconde las vergüenzas arquitectónicas si la riegas, que obedece al corte inmediatamente, que decora y ayuda a respirar en medio de calores sofocantes y que sirve de trampolín a las gotas de agua de los rocíos por la mañana.
La hiedra crece para mis vecinos como un ser amenazador. Es el oscuro refugio de especies peligrosas, de bichos inexplicables, de toda suerte de peligros amenazantes que, protegiéndose entre las hojas, se acercan a los dominios que nunca han de ser rebasados. La hiedra es una forma sibilina de invasión. Me meto en sus casas, arraso con su intimidad, pego la oreja a las hojas y escucho sus secretos. Ordeno a las cucarachas, piojos, pájaros y ratas que se  metan en los predios de los colindantes y que vuelvan y me cuenten lo mal que guisan, lo espantosamente que viven, cómo  son de analfabetos (habitualmente reconocidos como poseedores de "sabiduría popular"), y el odio ancestral que profesan a las plantas que "no dan de comer".
Como llevo días cuidándola, preparándola para que el verano no la arrase, me he dado cuenta de los conflictos que siempre me ha acarreado, pero me da lo mismo. Voy a seguir conviviendo con ella, disfrutando de su frescor, ayudando a las ratas a que caminen entre los huecos que configura en las paredes de piedra de mi jardín, y marcando territorio.
Siempre creo que la incultura es el problema de todo. Ahora sé que parte de culpa del cambio climático lo tiene el poco amor a las plantas. Si además las que están no dan de comer ... apaga y vámonos.

11 de octubre de 2015

NIÑAS

No puedo callar.
 Es el día de lo más importante que tiene la Humanidad entre sus manos: las niñas. Ese objeto oscuro del deseo de los feroces gobernantes de TODAS las latitudes, colores y ambientes. No hay nada mejor ni más frágil para hacerse con ellas. Se las puede maltratar, asesinar, evitar que nazcan, humillar, insultar, poner en duda todo lo que hagan, quemar con química, experimentar con tratamientos de belleza, obligar a que adelgacen hasta la muerte, decirles que sin comer se vive más, no aceptarlas porque son gordas, o tienen gafas, o no saben hacer el pino.
Se las puede machacar hasta el infinito. Secuestrar, casar en contra de su voluntad, hacerles que paran sin querer ser madres, amputarles el clítoris (ablación es más suave), no dejar que crezcan sus pies, hacerles que crezca el cuello como si fueran jirafas, adornarlas con pulseras de esclavas, desnudarlas para poseerlas con la mirada, vestirlas para desnudarlas después.
También se puede evitar que aprendan a leer, que no sepan escribir, que se formen mejor que nadie pero que no lo digan, que manejen los entresijos de los gobiernos pero que no lo digan, que sirvan sin dejar de sonreir, que den opiniones sin que se oigan, que callen, que frieguen, laven, planchen, borden y frían bien los huevos con puntillitas.
Que sus guisos se recuerden siempre, pero que las estrellas se las lleven los que se los comieron antes. Que asciendan a los cielos, pero que se pasen de órbita, porque hasta donde se alcanza, sólo caben niños.
Cuando no haya "día de las niñas", me callaré.

27 de julio de 2015

INFORMÁTICA






Nueve de la mañana. Oficina de la Administración. Hace calor y sueño, pero el ánimo está presto a recibir uno a uno los miembros del "casting" que a fuerza de cita previa del fin de semana se han ido apuntando.
Se enciende la luz del número 1 y al entrar se sorprende de que haya tan poca gente para ser atendida dentro.
- Es usted el número 1. No puede haber nadie antes.
- Ah! creía que no iba a haber nadie más.
Se enciende en número 2
- Buenos días. ¿Es a mí?
- Buenos días ¿qué número tiene usted?
- El 2
- Sí, es usted. ¿Ha visto el número encendido?
- Si, pero por si acaso.
- Dígame qué necesita.
- Pues mire, venía a ver si se me puede dar algo, porque la situación está muy mala, cobro muy poco de lo que trabajo y ahora me han dicho que el día 16 de Agosto me van a hacer un contrato, que digo yo que si me va a perjudicar, porque si tienes un contrato y luego te dan algo, igual te quitan lo que te han dado por trabajar y a lo mejor lo que me conviene es estar en casa sin hacer nada par que no me quiten lo que me han dado....
-¡Un momento! No siga. Le interesa siempre trabajar. Si usted no cobra nada de nada por ningún lado ahora, es mejor que trabaje porque por mucho que "se le de" nunca será un trabajo.
- No, si éso ya.
- ¿Entonces?
- Que si usted cree que me interesa el contrato.
- Creo que sí.
- ¿Qué hago?
- Esperar a que llegue el 16 de Agosto, que le hagan el contrato y empezar a trabajar.
- Ah!, ¡gracias!
- Disculpe, mire, le voy a entregar unas claves informáticas para que usted pida cita, obtenga certificados,...etc. referentes a su situación laboral.
- Pues no sabe cómo se lo agradezco. Tengo un ordenador en casa y éso, éso, "me se da de cine"
Que pase el 3 por favor. La mañana promete.

MI TÍA CONCHITA

Hoy ha muerto mi tía Conchita. Casi 100 años de vida entre luces y sombras decoradas con días inolvidables de convivencia.
Los diez últimos años sin saber de ella excepto por referencias cercanas, años en los que yo me he quedado huérfana, he tirado del carro como he podido entre mil avatares, y en los que siempre, a pesar de no decir nada, estaba ahí, cuidada por sus hijos que velaron la desmemoria y procuraron que los días pasaran con con amabilidad.
Conchita adoraba la vida y se la bebió a borbotones, sabiendo de antigüedades, queriendo al Rastro como a su propio ser, ayudando a todo el que se le ponía en el camino, y como a todos los inenarrables Hermanos Muro, sin preguntar a nadie qué eran o a qué se dedicaban, o de dónde salían o qué pretendían esos seres con los que se cruzaban en sus caminos cuando reclamaban socorro, o sin pedirlo brindaban ayuda desinteresada. Fue la mayor de muchos (sólo vive Paz) y todos fueron excepcionales.
Le importaba tanto estar siempre guapa que a mi madre le pedía que la maquillara si la veía muerta y pálida, a mi padre nunca le explicó que le gustaba operarse de estética porque odiaba a la gente fea, a mí me pedía que le escribiera a mano, y cuando le pedí que, ya que era la reina del Rastro, me buscara ejemplares de Vasari, me dijo que no le había quedado más remedio que quedárselos porque hablaban de belleza y allí había mucho que aprender.
Hay momentos en la vida en los que las circunstancias nos apartan de lo que queremos, porque creemos que lo tenemos siempre, y con Conchita me pasó. Su memoria se hizo de cristal y la vida me arrastró por caminos lejanos a su existencia quieta y callada, y hoy que se ha ido, me arrepiento de no haber estado más, de no haber insistido en mi agenda para ir allí a verla, a que me mirara reconociéndome o no, porque a lo mejor en ese frágil cerebro algo quedaría de tanto como nos habíamos querido.


24 de julio de 2015

PANTALONES CORTOS

Hace tiempo que entró el verano con rabia. Conforme van subiendo las temperaturas, la gente se desnuda sin decoro y se lanza a la calle como si de adonis se trataran.
Pero no sólo pasean sin vergüenza exhibiendo toda clase de deformidades y apreturas que salen por doquier, sobacos que sudan y molletes que rebosan, sino que sin educación, abordan los organismos oficiales y pretenden que se les atienda como si de personas normales con derechos se tratara.
¡Por ahí no paso!
 Que señores con esa facha monten en el metro cargando con el ordendor, predispuestos a ser atendidos como si de un ser demandante de derechos y sin deberes se tratara,  va a ser que no.
No atiendo a quien se plante frente a mi mesa enseñándome sin rubor lo voluminoso de sus genitales al borde del pantaloncillo, o cómo le crece con fruición el pelo de los sobacos, o cómo le sudan los pies chorreando las chanclas.
Ellas se sientan sin la menor delicadeza, sacan el móvil, lo colocan sobre la mesa y rebuscan en el bolso el carnet de identidad mientras se rascan la cabeza sudorosa, golpean las piernas desnudas para espantar las moscas, mascan chicle y berrean a los niños, que hace días no tienen colegio, y no pueden con ellos.
De forma impertérrita he de decirles sus derechos y confirmar que son seres con obligaciones como la higiene, el decoro y presentarse vestidos ante organismos oficiales.
Gritan, abren la boca asombrados de que alguien les diga que van asquerosos, que se duchen y perfumen y que, cuando parezcan seres pertenecientes a una civilización europea que nos ha costado mucho conseguir, que vuelvan, llamen a la puerta y se les atenderá con la mejor de las sonrisas.
Es lo que hay. Bronca diaria. Me da lo mismo.  

26 de junio de 2015

AMPARO RUIZ DE LUNA










Ha muerto Amparo Ruiz de Luna en Málaga. Era mi amiga y hablábamos muchos días, aunque siempre llamaba ella.
Amparo era una ceramista increíble. Heredera de una dinastía sin parangón, Amparo manejaba el color, las texturas, los tiempos, las cocciones, las calidades, los blancos y el dibujo como nadie, pero lo que hacía era trabajar sin parar, imaginar, seguir al pie del cañón y mantener viva la memoria de su gente que es parte de la historia de España.
Se rebelaba contra la continuidad haciendo belenes sin parar, pero no podía abandonar las formas tradicionales, los tibores, platos, vajillas, pilas bautismales, azulejos, nombres de calles, bancos públicos.... porque todo el mundo se lo demandaba.
Teníamos pendientes tantas cosas, que es imposible que se haya ido sin poder hacer realidad el gran sueño de ver una exposición de sus creaciones en Madrid. Planeábamos sin cesar, me hacía cosas que le pedía sin necesidad de explicar demasiado porque nos entendíamos. Soportó mis demoras en momentos muy difíciles, entendió cómo me encontraba cuando los proyectos se derrumbaban, y siempre estaba ahí, animosa, trabajadora y cómplice.
Ese alfar en Málaga es un lugar inenarrable. Carlos, su sobrino, va a sufrir tanto cuando sea capaz de levantar la memoria de lo allí amontonado, que cerrará la puerta una y mil veces sin poder asumir que el coche rojo de Amparo no está, que no suena la radio, que no hay nadie enredando entre colores, que nadie riega ni cambia las hojas secas de sitio.
Amparo, amiga mía, no me he despedido, no te he podido contar cómo iba lo de Madrid, lo de Badajoz, lo de venir a mi casa a pasar unos días de descanso... Amparo, ¡qué vacío!

3 de junio de 2015

PACTOS






¡Vaya follón!, además con posibilidad de que se solucione. ¡Hay que ver lo inútiles que son todos los que negocian, acuerdan, hablan en secreto, grabando y con la boca tapada!
No entiendo cómo no es posible que se sienten en una mesa TODOS. Que hablen cara a cara, francamente y en menos de dos horas firmen y empiecen a trabajar.
Los nuevos que llegan tienen claro que hay que aprender a perder el tiempo y a eso están entregados. Los que están no se quieren ir ni con agua caliente. Los que han perdido y dicen que ganan están tratando de creerse la gran mentira. Los que han desaparecido se dedican a buscar trituradoras de segunda mano, y los que dependemos de esas pandas ... trabajamos los que tenemos esa suerte, y hacen guardia frente a las puertas de los ayuntamientos los que necesitan dar de comer a sus hijos.
¿No pueden acabar con esta comedia trágica?
¡Siéntense todos juntos de una vez y empiecen a trabajar!
Si se les ha dado voz a todos es para que la usen, no para que abusen y griten al silencio.

2 de junio de 2015

COMER



Hace muchos años que estoy sumida en una contradicción. Quiero comer sin parar, probarlo todo, comprobar a qué sabe lo que veo y lo que imagino cuando los olores de las cocinas salen por las ventanas de los edificios aparentemente vacíos, y todo sin engordar un gramo. 
¡Qué risa! dirán los que me lean, ¡y yo también! pensarán, y he aquí que me muevo en una dicotomía horrible porque no veo más que programas de cocina, a los cocineros españoles les dan los premios a los mejores del mundo, las revistas de cocina pueblan los kioscos de prensa, los libros de cocina arrasan en ventas, los productores agrícolas y ganaderos me hacen llegar al correo sus propuestas de alimentación sana, económica y de garantía y no puedo olvidar el sabor de la tortilla de patata que hacía mi madre, ni del morteruelo de Navidad, ni de la carne con patatas que era el plato favorito de mi padre, de la dedicatoria de mi madre de un libro de cocina que empecé: "tengo la mano derecha más grande que la izquierda de batir tus biberones...", las delicadezas de Atrio y la química de los platos diminutos que saben a poco pero son esencia, ese perfume alimenticio que se disfruta durante horas bocado a bocado...
¿Qué hago?
Tengo que andar sin parar, hacer ejercicio, beber agua, comer fruta sin pelar ni manipular, dejar el pan, olvidar la carne, poco azúcar y mucha relajación.
Una guerra más, como la del banco: si no tengo dinero me condenan a quedarse con el futuro posible de que lo gane, y si lo deposito, me cobran por dejar que lo guarde.
De momento como con miedo.

27 de mayo de 2015

ENCANTOS



El prepotente primer ministro británico, ese con aspecto de tener una vida detrás de la pública de dudosa reputación, se va de gira por Europa para mostrar sus "encantos".
Este señor me tiene furiosa, porque se permite marcar el paso al comportamiento del resto de la Humanidad, poniendo en valor la conocida pintada de un puerto británico en el que se comunicaba que Europa estaba separada de las islas por un estrecho.
Esos, los británicos a los que él representa, son seres confundidos al creer que son especiales, que el mundo gira a sus pies, que sus caprichos son obligaciones del resto de los mortales y que aunque circulen al revés, ellos son lo más.
He conocido de primera mano el daño hecho por estos sujetos en las colonias a las que asolaron, cómo mantuvieron el sistema de castas y clases por donde pasaron, aplastando y mostrándose siempre superiores en razón de rarezas endémicas, y cómo ahora quieren limpiar sus calles de los que les sirven, cuidan a sus hijos, vigilan sus portales, barren las calles, sirven en los pubs y se callan las barbaridades que contemplan.
Este sujeto pretende poner rejas a esa isla y marcar como animales a los que trabajan, quedándose con su esfuerzo en nombre de la falta de agilidad de su burocracia, que no legaliza cuando debe a los emigrantes.
Quiere que Europa se rinda a sus pies, y todos aplauden.
Yo le pondría una pulserita cada vez que entre en cualquiera de los países, para comprobar que se ha marchado de nuestra casa.
Es más peligroso de lo que parece el fanfarrón.

22 de mayo de 2015

SOBRAN








Una niña en la calle dormía bajo la protección de los cartones que los amigos le proporcionaban. Dormía mal, pero el suelo no le parecía ni duro.
Años en esa situación, defendiéndose de las agresiones cotidianas y esperando que su piel se confundiera con el anochecer para poder salir a revolver entre los montones de basura y encontrar algo de valor, o si fuera posible, algo que llevarse a la boca. La basura era generosa y sobrevivió hasta que la policía la lleva a un orfanato.
Desde allí, donde le cortan el pelo sin compasión, vuela a España y es adoptada.
Estudia, se esfuerza, la rechazan por su color pero sigue, sigue, sigue... y se marcha a Estados Unidos a terminar de formarse y a sentirse una más. 
En USA anochece y amanece de otro color: su piel es como la de los demás.
Su madre no la ve ni la abraza y la echa de menos cada día, cada hora, cada mal rato... pero sabe que es feliz a rabiar, que la quieren y que triunfa como nunca pudo nadie imaginar en esas calles llenas de basura y miseria.
Ahora su madre lee que gente como ella está abandonada en alta mar, que los ingleses dicen atrocidades, que hay que contar a la gente por su color y procedencia y que sobran en todas partes.
Si esa gentuza supiera el amor que albergan esos corazones, la capacidad de estudio y las ganas de vivir... cerraban la boquita y se suicidaban por el bien de la humanidad.
Esa niña que vino es mi hija.

21 de mayo de 2015

PALMIRA









En 1992 estuve allí, y fue un sueño hecho realidad. Desde la ventana del hotel inaugurado en 1927, que estaba en el centro de las ruinas, se veía cómo el sol salía y al atardecer se escondía detrás de la columnata principal enmarcado por el arco que permitía el acceso al templo.
Vivía en medio de una ruinas únicas en el mundo, de las que emocionan y dan ganas de barrer con cepillos hechos de plumas de pavo real, porque había que acariciarlas, tenía que ser consciente de que pisaba esos caminos que atravesaron las más increíbles caravanas, donde en la época romana se celebraron las tragedias y comedias más innovadoras en el teatro que se mantenía íntegro.
Las calles donde los carros había trazado huellas hundiendo su forma en el mármol blanco del pavimento, el cielo azul a rabiar y limpio como escudo protector, las columnas caídas aparentemente con cuidado, porque muchas estaban enteras reposando en el suelo, acogidas por alfombras de arena fina, cada vez más fina, casi imperceptible cuando el viento de la noche, el que hiela el desierto, sonaba con notas musicales al acariciar la partitura de sus fustes labrados.
¿Y ahora qué? Nada más. Sólo me quedan los recuerdos, las fotografías a miles que hice, y la tristeza infinita de saber que no sirve de nada hablar frente a la barbarie del que no quiere escuchar y usa su analfabetismo como venganza.

4 de mayo de 2015

ASOMBROSO









Después de un fin de semana cargadito he repasado los periódicos en un momento de tranquilidad, y me he descompuesto al ver que la corrupción en nuestro país parece marca de la casa (léase el innombrable pepero presidente de la Diputación de Valencia), y que los hombres que han sido el pilar de la defensa de los trabajadores no han tenido la vergüenza torera de pedirnos perdón a los españoles por su gestión con los dineros europeos durante los últimos diez años (unas veces por acción y otras por omisión)
Ver a los dos padres sindicalistas pidiendo que se cumpla con honradez, diciendo que hay que hacer lo que ellos no hacen y que no están dispuestos a marcharse ni con agua caliente, me revienta el hígado. Los sindicatos no tienen predicamento y su ejemplo es grotesco para los que ya habíamos perdido la fe en todo.
Ahora ¿en qué creemos? ¿En la empresa? Han conseguido poner al furtivo de guarda del coto. Alucinante de verdad.


3 de mayo de 2015

PENA

El terremoto de Nepal me ha bloqueado el espíritu. Aparento normalidad y que todo ha de seguir, pero inmediatamente me pregunto: ¿cómo? Conozco Nepal desde hace muchos años. A su gente, los paisajes, el desgobierno, la miseria, el abandono de los pobres, la humillación sistemática de los prepotentes escaladores a los sherpas, la sonrisa tatuada en la cara de los niños, el frío de la noche, las fritangas callejeras, hermosa artesanía, creatividad, reinas niñas, patrimonio cultural inenarrable... Y en medio de todo la fe en una religión que todo lo justifica.
Ahora sólo faltaba hacerles creer que el terremoto es fruto de su mal comportamiento, que por eso son tan pobres y que se lo merecían.
Por favor, no los podemos olvidar en décadas. Nos necesitan, el hambre y el frío no perdonan y los nepalíes son los guardianes de culturas ancestrales, de una naturaleza incomparable y una manera de ser única en la humanidad.
En las faldas del Himalaya volverán a crecer orquídeas, pero no las suficientes para ponerlas en cada uno de los recuerdos que se han transformado en humo.